El Plan Michoacán, la parte que le toca a García Harfuch y una herida que sigue abierta.
- La Otra Verdad MX
- 6 feb
- 2 Min. de lectura

Este viernes 6 de febrero, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó desde Morelia los “avances” del Plan Michoacán, una estrategia anunciada tras el asesinato del alcalde Carlos Manzo y las protestas ciudadanas encabezadas por jóvenes de la Generación Z en noviembre de 2025.
De acuerdo con cifras oficiales, el gobierno federal presumió una reducción de alrededor del 30 % en los homicidios dolosos, al pasar de 3.48 a 2.45 asesinatos diarios en los últimos meses. También reportó más de 1,200 personas detenidas, el aseguramiento de más de 1,100 armas, la incautación de 25 toneladas de droga y el desmantelamiento de 18 laboratorios clandestinos.
El encargado de exponer los resultados operativos fue Omar García Harfuch, secretario de Seguridad, quien destacó la detención de objetivos prioritarios y la desarticulación de grupos criminales en la región.

Sin embargo, el anuncio llega tres meses después del asesinato de Carlos Manzo y de una ola de movilizaciones que no exigían estadísticas, sino justicia, investigación y un freno a la impunidad. Las protestas no se diluyeron con el despliegue federal ni con los anuncios de seguridad. ¿Al “Batman mexicano” le queda grande el paquete?
El contraste es claro: mientras el gobierno presenta números, el malestar social que detonó la muerte de un alcalde y sacó a jóvenes a las calles sigue sin una respuesta política de fondo. El Plan Michoacán puede mostrar detenciones, pero no ha logrado cerrar la herida que abrió la violencia ni responder a la exigencia ciudadana de un Estado que llegue antes que el crimen. Y ahí, ni la popularidad ni los favoritismos de la presidenta pueden tapar el sol con un dedo.

Porque cuando la seguridad se mide solo en cifras y no en confianza pública, la crisis no desaparece: se administra.



Comentarios